Páginas

martes, 6 de marzo de 2012

Vacía, pero Te Amo


El recuerdo de tu presencia me hace sentir vacía. Vacía de emociones, sensaciones, sentimientos, esperanzas, felicidad.

Volví a percibirme una vez más y me encontré entre las sábanas, pensando en tus manos, en tus palabras, en el aroma de tu piel, en tus besos infinitos, en tus labios tiernos, en tu tacto suave, en tu cuidado pasional. Me encontré estremeciéndome entre la sensación angustiante de tenerte  e imaginarte sobre mí, dentro de mí.

Te hable, como si me escucharas, como si realmente estuvieras dentro mío, como si nunca nos hubiéramos separado.

Te sentí  fuerte, lleno de amor, con ganas de darme tu esencia más masculina y vital. Y ahí estaba yo, totalmente vulnerable, mostrando mi más sensible verdad de mujer, abriendo caminos para disfrutarnos nuevamente entre los confines de la ilusión y la lejanía.

Comencé a suspirar, a palpar ese botón que me lleva cerca de tu alma, que hace que tiemble, que mi cintura se despegue de la cama y mi cabeza se eche hacia atrás. Me encontré diciéndote “Te Amo”. Lo repetí tantas veces que llegué a ese estado de tensión, tan dulcemente agradable, que comencé a llorar y a sentir que, aunque no estuvieras dentro mío, aunque no me hayas tocado, aunque no me hayas acariciado, me estremecía completamente dejando  impregnado en tu piel mi esencia de mujer.

Me siento vacía, pero TE AMO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario