Ya hace una semana que corro y no
dejo de buscarlo en cada paso, con cada inspiración, con cada latido de mi
corazón y no lo encuentro. Ya di tantas vueltas que todas las calesitas de
Buenos Aires no me ganan ni por asomo. Donde esta el Mick Jagger del running?.
Es que extraño sus ojos, su meneo loco y su cabellera desalineada. Se habrá ido
de vacaciones? Se habrá dedicado al futbol con amigos?. Se habrá mudado? Y si
esta de Luna de Miel?. Hey!, pero no le vi anillo!. Pero claro que le mire las
manos y juro que no tenía nada que indicara que estaba casado o a punto de. Ok,
aunque desfallezca y me desmaye deshidratada, doy una vuelta más…
Complete mis 10 km de hoy, los 60
km de la semana y sigo sin encontrarlo, sin cruzarlo, sin verlo. Ayyy , como lo
extraño!. Si!, síganme diciendo loca, que me importa!. Lo extraño y que!?. Extraño su concentración, sus pasos gigantes
buscando alcanzar vaya uno a saber que cosa; extraño su exhalación forzada, la contracción
de sus gemelos al andar, su mirada en el horizonte… ahh, ni me registra… aunque
el otro día creí que me había mirado, pero no, que me va a mirar si pasa tan elegantemente
derechito por mi lado que ni se percata
de que estoy viviendo en el mismo planeta, continente, país y que hasta corro
en el mismo lugar y a la misma hora que él.
Ya en casa, tras un baño reparador
en busca de dejar de parecer un loro muerto a escobazos decido ir al supermercado.
Ayy! Donde esta?. Me desespera no saber nada
de él. Cada día que pasa, cada metro y kilometro que mis pies recorren hacen
que lo extrañe y lo ame más. No descanso, ni física ni mentalmente, porque él
es así, se impregna en mi piel, en mi alma, en mi mente. Él esta ahí, acá,
siempre…
Bueno, volvamos a comenzar el
sábado…Carrito a la izquierda, a la derecha, a la izquierda nuevamente. Este es
el momento en el que me siento la Schumacher de las compras, ja!. Pucha!, no
puedo dejar de pensar en el!. Hey!: Azúcar!, me olvido del azúcar!. Sino fuera
porque pensé en su boca, nunca lo hubiera recordado… Chau carrito, te dejo un
ratito y vuelvo.
Mínimo pique de 7 mts para buscar el ansiado
paquete endulzante que aminore la necesidad de soñar con sus besos y alcanzar la
línea de llegada: la caja. Azúcar, azúcar, azúcar… pero… Ese no es el? No… Si!, es él!!!, Es él!! Y esta en el
supermercado de mi barrio!. Ayyy! Me muero!. Como correría a abrazarlo y
decirle que lo amo!, Que estoy feliz de verlo!, Que lo extrañaba mucho!. Ayyy,
quiero llorar!. Te amo, chico de caderas danzantes y remera rotosa de los
Stones!
Soooooooooo, soooo potranca!.
Ubicate!. Ay, que espanto! Nuevamente estoy con los rulos enojados, sin
maquillaje, con cara de perdida y otra vez de joginneta! Este chico debe pensar
que hasta duermo en calzas y zapatillas! Paraaa!, si ni me registra! No lo
puedo creer!. Ayyyy que lindo es, que lindo es, como me lo comería a besos!! Ok!
Calmémonos! Si, si, yo y mis personalidades múltiples necesitan hacerse las
bobas, agarrar el azúcar y listo.
Epa! Esta comprando Nesquik, Sera para
sus sobrinos? Hijos? Primitos? . Ya fue, agarro el azúcar y me voy x donde
vine...
Es de no creer, o llueve dentro del
súper o se rompió el paquete, siento que mis pies están en un arenero...Jodemeeee!
El paquete de azúcar que agarre esta roto! En dos segundos paso de estar en las
nubes, tontamente atontada, a sentir que mis pies nadan en granitos blancos. OK!!,
Shhh…Quieta! Si ni te registra, no sea cosa que comience a reconocerte por lo
aparata. Vamos , Juli… agarra otro paquetito y camina despacito hasta
desaparecer de su vista. AYYYY, que papelón!. Y si me vio?. Dios!, Cuando voy a
hacer algo normal??. Cuando! Se habrá dado cuenta que soy un “Pato Criollo”?
Llegue a la caja, y mientras buscaba,
desesperadamente y sin éxito, la billetera dentro de mi desordenada cartera, alguien me toco el hombro. Fue en ese momento
en el que vi la sonrisa mas linda del mundo y escuche la voz más suave del
universo. Lo miré, me miro y dijo: “Hola…se te cayo”. Baje la mirada, la vergüenza era tal
que creo que se me erizaron hasta las pestañas. Esboce un tímido “Hola, Gracias”
y mientras lo veía alejarse mi alma no dejaba de gritarle: TE AMO, MI AMOR!
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