La mayoría de las veces que te pienso te imagino sentado escribiendo, macerando las palabras que componen la melodía de tus cuentos tan bien contados, endulzando palabras inexistentes, sazonando con pócimas mágicas momentos de los mas comunes, batiendo sentimientos hasta que leven buscando, en cada metáfora, el infinito, espolvoreando de colores la vida de tus estrofas y calentando cada dosis de tiernas ocurrencias a baño maría.
Suele suceder en mi mente, que también te imagino leyendo, concentrado, paciente, libre, pendiente de cada palabra, de cada sonido al pasar la página, de cada tapa acariciada con la suavidad que te caracteriza. Te imagino leyendo en el jardín de nuestra futura casa, totalmente relajado, rodeado de frondosas plantas, disfrutando del café con leche y la torta que te prepare hace tan solo unos minutos.
Sucede que te imagino inquieto, pendiente de cada necesidad de los tuyos, de cada sonrisa que te dedique, de cada gota de rocío que mis labios emanen al besarte. Te imagino siempre dispuesto a abrazarme, a cuidarme cuando sienta dolor y cuando necesite tu amor.
Tu amor me dio alas para volar por el mundo, luces para iluminar las calles, oxígeno para disipar los momentos de tensión y lapices para volver a colorear la vida, para volver a escribir... Te amo, Fede.
martes, 10 de abril de 2012
Te imagino
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